Muerte Dulce · Félix G. Modroño
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La Opinión de Zamora (25-01-08)
-”La sangre de los crucificados”. La acción se ambienta parcialmente en Zamora, afines del siglo XVII. ¿Usted también se apunta a la moda del thriller histórico, con intriga y recreaciones?
Sí, pero no se trata de una moda. Yo creo que existe mucho thriller histórico, pero poca novela de intriga bien argumentada

-¿Cómo se imagina la ciudad de Zamora en 1682?
Pequeñita... Acabo de llegar y hay una tarde de niebla. He cogido la cámara y me he dado una vuelta por el casco antiguo para realizar unas fotos. No había nadie. Así, Fernando de Zúñiga puede aparecer en algún momento en alguna esquina. Esa zona constituye una delicia. Me imagino que no habrá cambiado tanto. Es una ciudad preciosa.

-¿Un tiempo corrupto o decadente?
Decadente. No hay ni dinero para corromper. España languidece y se desmorona, el imperio se desgaja, el país se halla en manos de un rey -Carlos II- débil física y psíquicamente. Una piltrafa humana. Su madre, la reina regente, no está preparada para gobernar. Existe hambre, los niños mueren muy pronto... Un país muy triste y sombrío.

-Final del Siglo de Oro. ¿Su obra quita luces a ese período, es -de alguna manera- revisionista?
No. La gente de aquella época era muy supersticiosa y temerosa de Dios. “La sangre de los crucificados” se basa fundamentalmente en la intriga. Yo no he intentado ir más allá del contexto histórico. He procurado sí, imaginarme en aquella época y trasladar las sensaciones y los propios olores de entonces.

-Ha llevado elementos actuales al tiempo aquel.
Sí. Sobre todo, para tener la capacidad de sentirlos, con el fin de alcanzar ese punto de verosimilitud en la historia.

©Félix González Modroño · Algaida Editorial 2008 · Sevilla
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