Novelista casi por casualidad, este vasco afincado en
Sevilla crea la figura de Fernando de Zúñiga,
un particular detective en la España del Siglo de Oro.
1. ¿En qué momento sintió la necesidad
de escribir esta primera novela? ¿Por qué?
La casualidad tuvo mucho que ver. Yo venía escribiendo
relatos cortos como divertimento y una serie de acontecimientos
fortuitos me llevaron a imaginar una historia con hechuras
de novela. Tener una buena historia es lo más difícil
y a mí me vino la inspiración en un momento
que tuve que hacer un reposo obligado por una grave lesión
en un ojo. Aquella interrupción de la vorágine
diaria me permitió detenerme para idear la trama
de la novela. Cuando me recuperé, me obsesioné
con plasmar en papel lo que almacenaba en la cabeza y no
paré hasta escribir la última línea.
Aunque, confidencialmente, comentaré que “la
crisis de los cuarenta” también ayudó.
2. Con La sangre de los crucificados ha entrado de lleno
en el mundo de la novela histórica. ¿Qué
le seduce de este género literario?
Desde pequeño me han atraído otros tiempos
y otros lugares. En realidad, fue el hilo de la historia
el que me obligó a ambientar la novela en 1682. Evidentemente
ello me llevó a zambullirme de lleno en el tramo
final del siglo XVII. He tratado que el contexto histórico
sea un elemento más de la novela.
3. ¿Novela histórica y trama detectivesca
deben ir unidas de la mano para poder convertirse en obra
de éxito?
He tratado de crear una novela, que a mí como lector
(no sé si perezoso o exigente) me gustaría
leer. Desde joven he sido un apasionado de las novelas de
Agatha Christie o del cine negro de los 50. Desde luego,
una trama detectivesca bien trazada unida a una buena ambientación
histórica debe de llegar a más público
que un ensayo filosófico. Si una novela entretiene
y, además, forma en cierta manera no creo que se
le pueda pedir más.
4. ¿Todo autor de best seller busca las ventas como
máximo fin o también existe un deseo por crecer
profesionalmente como escritor?
No sé lo que pensará un autor de best seller.
Cada uno es dueño de sus motivaciones. Yo, desde
luego, me conformaba con ver publicada mi primera novela.
Mentiría si dijera que no me preocupan las ventas
pero únicamente por poder llegar al mayor número
posible de lectores.
5. ¿Qué le ha seducido de la España
agonizante de los últimos Austrias?
Ese aire decadente. España era un país triste
y hambriento, dominado por la religión y las supersticiones.
En particular, me atrajo la figura de Mariana de Austria,
la madre de Carlos II. Le tocó gobernar, sin dotes
para ello y llevar la cruz de un hijo, tremedamente débil
física y mentalmente, que sabía que moriría
sin descendencia. Con ellos también morirían
los Austrias en España. Y en medio de este panorama,
surge don Fernando de Zúñiga, el protagonista
de la novela, un hombre que vive una tremenda lucha interior
pero que goza de un intuitivo sentido común para
hacer frente a tanta superstición. |